Los grandes ganadores de la primera vuelta de las elecciones presidenciales
de Colombia 2014 son gente honorable y respetable, personajes tales como:
Pachito Santos, Tomás y Jerónimo Uribe, el hacker Sepúlveda, Jose Óbdulio
Gaviria, Fabio Valencia Cossio, Fernando Londoño Hoyos, Uribito, Jorge Noguera,
Óscar Iván, Mario Uribe, dos decenas de congresistas ignorantes, un centenar de
condenados por parapolítica, jefes paramilitares, y el gran patrón, el sensei, el amo, dueño y señor de ésta gran finca, el mandamás, don Álvaro Uribe Vélez. ¡Decepción sin fin!
"En nosotros hay hambre, amor y miedo. Todos sus trabajos los ha ejecutado el hombre debido a estas tres causas; todo su desenvolvimiento es motivado por ellas." - Fernando González Ochoa
domingo, 25 de mayo de 2014
sábado, 24 de mayo de 2014
Elecciones presidenciales de Colombia de 2014
Es muy importante para todo colombiano, inclusive para aquellos que emigramos,
la elección del próximo presidente. De alguno de los actuales candidatos dependerá en gran medida el destino del país para los próximos años.
De la misma forma que una empresa contrata a un empleado, la hoja de vida
del candidato es fundamental para su decisión. De los cinco candidatos hay dos economistas,
dos abogados y una candidata que tiene ambos títulos profesionales. De todos
ellos sólo esa misma candidata tiene un doctorado - en derecho tributario y
financiero - lo cual, en mi concepto como doctorando, tiene mucho que decir.
Realmente sería la única merecedora del título de tratamiento de ‘doctor’ que
en Colombia se emplea para llamar a cualquiera con corbata.
Aparte de los títulos universitarios es fundamental saber con quién han
trabajado los candidatos, que han hecho y el modelo económico que proponen. En éste aspecto, parece que casi todos los caminos conducen al
ex presidente Alvaro Uribe Vélez; tres candidatos fueron ministros de él y otro pidió su apoyo durante su candidatura a la alcaldía de Bogotá. El actual
presidente y candidato también fue ministro de Gaviria y Pastrana. Y Marta Lucia
Ramirez fue también ministra de Pastrana. Por otro lado, Zuluaga no es más que el nuevo
títere de Uribe en una versión sin carisma. La única conexión entre Clara López y Uribe fue en los años 70’s cuando llegaron a ser novios, pero en las décadas siguientes sus tendencias ideológicas sólo se han distanciado.
Es fundamental realizar un cambio en el escenario político del país. Los electores tienen en sus manos la responsabilidad de seguir con más de lo mismo o hacer un profundo cambio en el curso por el que va el país.
Es absurdo que la campaña política de los señores Santos y Zuluaga consista en algo no muy distinto a una pelea de peluquería o de jardín infantil. Los susodichos tienen las maquinarias políticas más fuertes del país; una de
ellas financiada por el erario y, supuestamente, por dineros
‘calientes’. Ninguno de estos dos candidatos propone; uno lleva la bandera de la paz y
el otro el de la guerra, a sabiendas que las dos situaciones son ingentes a ellos. Que la paz no se construye con discursos; en cambio se construye con acciones y con instituciones serias, acreditadas y respetadas. Y que la guerra no es la
solución, nunca lo ha sido, y ellos lo saben, pero de ella dependen para mantenerse abrazados al poder. Uno propone hacer lo que no hizo
en cuatro años, mientras que el otro en hacer lo que su patrón no hizo en ocho.
La señora Marta Lucia es como una mezcla entre el procurador
Ordoñez, Fernando Londoño Hoyos y el ex presidente Uribe. Hace parte del funesto y decadente partido
Conservador que tanto daño le ha hecho y le hace al país. Es una mujer que no
tiene concordancia en sus ideas, y responde a las preguntas con las mismas
frases previamente preparadas. No cabe la menor duda que se venderá al
presidente elegido, o para un ministerio, una embajada o para
presidir alguna entidad estatal.
El carismático ‘Enriquito’, cómo era conocido hace algunas décadas mientras
su papá se desempeñaba como diplomático, trata de mostrarse como un progresista
de centro-izquierda, pero su simpatía por los nocivos TLC’s y sus recientes
flirteos con el malevolente Uribe lo tornan como uno más de los cuatro
candidatos de lo ‘mismo’. De la derecha, del conservadurismo, de las
privatizaciones, de las EPS's, de la concentración de la riqueza, de la venta del país a las multinacionales y, por ende, de la
desindustrialización del país. Afortunadamente, el señor Peñalosa tuvo la suerte de contar con un 'polo a tierra' durante ésta campaña; la senadora Claudia López, acérrima adversaria de Uribe y seguramente una de las mujeres más capaces de Colombia, lo mantuvo alejado de las 'tentaciones'. Ojala ella misma sea un día la candidata, tiene todas las herramientas para llevar las riendas de la nación.
La doctora Clara López, a diferencia de los demás candidatos, se muestra hoy como la opción más sólida de todas ya sea en sus
ideas y sus propuestas. Realmente la única que propone y, seguramente, la ganadora
de los debates. Es la nieta-sobrina del, tal vez, mejor ex presidente que ha
tenido Colombia. Es la única candidata que junto con Santos tiene claro que las
conversaciones de paz deben continuar, pero insiste en que el cese al fuego debe ser
inminente. En contraste al presidente, sabe que el país clama a
gritos por las reformas económica, agraria y judicial. Sabe que mientas el gobierno
continúe firmando TLC’s la economía del país solo se desplomará y que las
estadísticas de reducción de pobreza y aumento de empleos dadas por el gobierno
actual no coinciden con la realidad.
En conclusión, cómo dice mi amigo Juan Martin Aponte: "la solución es Clara"; el resto ha demostrado que continuarán llevando el
país al abismo. La paz no depende de Santos, depende de una política de Estado: de un gobierno serio y comprometido con el país, que se importe con la educación, la salud, la economía y la justicia de sus habitantes y no los ignore y los engañe con estadísticas acomodadas. Depende de un dirigente que no se robe al país a punta de mermelada. La gente quiere un cambio,
alguien que aplique aquellas reformas pausadas y abandonadas. Que le dé
prioridad al agro, a los niños, y que no se adueñe de la ‘paloma de la paz’
como su identidad, ni al ministerio de defensa como su máquina asesina y vengativa. Aunque hoy el país no se muestre preparado para cambiar la ideología del Estado, es bueno,
por lo menos, soñar que un día lo hará.
domingo, 6 de abril de 2014
Repressão na UFSC
A Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC) viveu ontem, dia 25/03/14, uma 'amostra' do que vem acontecendo na América Latina e o Brasil nos últimos anos. A força armada abusa com seu poder armamentista e logístico, exercendo repressão violenta sobre aqueles que têm a capacidade de contrariar as atitudes e decisões das autoridades, e coagindo os que têm as ferramentas para demonstrar sua indignação cidadã. E no meio da jogada os meios de comunicação tergiversam as informações justificando atos injustos contra a população. Tristemente, 2014 será um ano cheio de toda esta confusão.
jueves, 6 de marzo de 2014
Elecciones legislativas de Colombia de 2014
El próximo domingo 9 de marzo serán las Elecciones legislativas de Colombia de 2014. Ése día se eligen las personas responsables, nada más y nada menos que, para que en los próximos 4 años: reformen la constitución, legislen, ejerzan control político, administren el gobierno, vigilen al poder ejecutivo, entre otras importantes funciones. Es fundamental que los Colombianos se pongan en la tarea de elegir bien, para que luego no estén criticando.
Cuando de política se trata, en Latinoamérica suceden los siguientes fenómenos: existe una alta ignorancia en el tema o la gente está cansada de los politiqueros. La ignorancia política es una realidad que fue premeditada por anteriores gobiernos que no promovieron la educación, principalmente aquella que incentive el conocimiento en la historia y la política del país. Cómo decía Bertold Brecht:
“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.”
Es totalmente entendible la posición de aquellos Colombianos indignados y cansados de los políticos y candidatos actuales, especialmente de los politiqueros (gente capacitada para prometer aquello que es incapaz de cumplir). Muchos votantes planean representar su indignación a través de un voto en blanco. Otros, seguramente aquellos mínimamente letrados en política, lo harán apoyando a una persona seria y capaz de realizar el importante trabajo que el pueblo le está confiando. Lo más triste es que el voto en blanco en las elecciones legislativas solamente beneficiará a los partidos tradicionales, a las maquinarias políticas y a los politiqueros, es decir, a aquellos que ya tienen el voto 'amarrado'. Inconscientemente el que vota en blanco le hace un daño terrible a Colombia y a su región, ya que permite la continuidad de esa gente incompetente o, peor aún, de aquellos que 'amarran' miles de votos a punta de hostigamientos en zonas abandonadas por el Estado.
Además, en muchas personas el voto en blanco representa dos cosas: la ignorancia que se convierte en pereza por no estudiar las propuestas de los candidatos y, porque el voto en blanco esta de ‘moda’, sin saber cuanto está perjudicando al país.
Para éstas elecciones legislativas existen 2.363 candidatos. Hay de todo tipo de candidato y para todos los gustos. Desde gente con ganas de trabajar y hacerle el bien a la patria, académicos y gente con buenas propuestas, hasta incapaces hijos y cónyuges de condenados por parapolítica.
Así cómo en la naturaleza, para tener belleza y armonía, existe el ‘cruel’ ciclo de la vida, que, para una nueva vida nacer y florecer otra tiene que morir; la sociedad y la política también debe ser ‘oxigenada’, se necesita gente joven con ideas nuevas, con propuestas claras y, ganas de trabajar. El gobierno no necesita 'vejestorios' que continúen ocupando una curul para rascarse la barriga, ni mafiosos que entren a buscar inmunidad reformando la constitución, ni tampoco delfines políticos, qué lo único que traen consigo es un apellido. La historia muestra que esa falta de oxigenación en el gobierno es una de las cosas más venenosas para la sociedad.
Le llegó la hora al Congreso de alojar personas con verraquera, con entusiasmo, con capacidad, con tenacidad y, principalmente, con transparencia. Gente con propuestas claras, que conoce los problemas del país y de su región, que entiende los problemas y las necesidades de los ciudadanos que representan, gente que no le teme a un debate, que no evade preguntas, que no tiene miedo de decir lo que piensa, ni de criticar o juzgar a aquellos que tanto daño le hacen a Colombia.
El país debería estar orgulloso de tener la posibilidad de ser representado por personas que cumplen con todos estos requisitos y seguramente muchos más. Para el Senado, la candidata Claudia López (#10 por el Partido Verde) ha demostrado a lo largo de la última década ser una persona con carácter firme; quien con bastante seriedad, valentía e intelecto le ha demostrado al país quienes han sido los inescrupulosos que tanto han jodido al país. Para la Cámara de Representantes por Bogotá, la candidata Angélica Lozano (#110 también por el Partido Verde), a quien conozco desde que tengo uso de razón, es una mujer extremamente inteligente y letrada, con una amplia experiencia, que, tanto desde la alcaldía de Chapinero como desde el Concejo de Bogotá demostró un temple invaluable y un activismo incesante por los ciudadanos que representó y continúa representando.
Sí usted quiere aportar su ‘grano de arena’ para tener una mejor Colombia, vote por ésta dupla o por alguien que cumpla por lo menos con los requisitos previamente mencionados. Las propuestas de Angélica y las de Claudia son claras y factibles. Son candidatas sin ‘padrinos políticos’ que llegan con las manos libres para trabajar por el país.
La analista política Claudia López lideró una tremenda investigación que destapó la 'olla podrida' de la parapolítica. Sus investigaciones fueron basadas en las votaciones legislativas de 2002, a las que denominó como ‘votaciones atípicas’. Las investigaciones mostraron que aproximadamente una tercera parte de los Alcaldes, Gobernadores y Congresistas de Colombia en la primera década del 2000 fueron promovidos por el narco paramilitarismo. Siendo que 8 de cada 10 de esos Congresistas hizo parte de la coalición del expresidente Uribe en sus dos mandatos. Éstos bandidos han perjudicado al país enormemente, y es increíble como los medios de comunicación no le dan la debida importancia y culpabilidad a estos malhechores. Vergonzosamente, algunos de estos inescrupulosos tienen el descaro de continuar candidatándose al Congreso o heredando su legado. Con Claudia López estoy seguro que tendremos fructíferos debates en el Senado a partir del 20 de Julio y seguramente le 'cantará la tabla' a más de uno.
Asimismo, la activista política Angélica Lozano tiene una envidiable hoja de vida. Fue una excelente alcaldesa de Chapinero y una memorable Concejal de Bogotá. Su trabajó se foco en el manejo transparente del erario, denunciando a concejales corruptos e irregularidades cometidas por otros entes de control político. Angélica lideró los exitosos movimientos “La séptima se respeta” y “La Ciclovía se respeta”, aparte de ser una activista por los derechos de las mujeres y la población LGBTI. En el comienzo de su carrera fue asesora del entonces Senador Antonio Navarro Wolff. Es una mujer con una amplia experiencia y un gran comprometimiento con la ciudad de Bogotá y sus habitantes. Indudablemente, Angélica realizará desde la Cámara de Representantes una importante labor de saneamiento político-social de Bogotá, como lo ha venido realizando en toda su carrera política.
Así como ésta dupla, López & Lozano, seguramente hay algunos otros candidatos que no nos defraudarán, e.g. Jorge Enrique Robledo. Las presentes y futuras generaciones Colombianas agradecerán qué tanto en ésta como en todas las elecciones los Colombianos voten a consciencia y no por lo que les venden los medios de comunicación (tales como RCN, Caracol, El Tiempo, entre otros vendidos). Colombianos, permítanse ser gobernados por personas tan competentes e integras como Claudia López y Angélica Lozano.
Cuando de política se trata, en Latinoamérica suceden los siguientes fenómenos: existe una alta ignorancia en el tema o la gente está cansada de los politiqueros. La ignorancia política es una realidad que fue premeditada por anteriores gobiernos que no promovieron la educación, principalmente aquella que incentive el conocimiento en la historia y la política del país. Cómo decía Bertold Brecht:
“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.”
Es totalmente entendible la posición de aquellos Colombianos indignados y cansados de los políticos y candidatos actuales, especialmente de los politiqueros (gente capacitada para prometer aquello que es incapaz de cumplir). Muchos votantes planean representar su indignación a través de un voto en blanco. Otros, seguramente aquellos mínimamente letrados en política, lo harán apoyando a una persona seria y capaz de realizar el importante trabajo que el pueblo le está confiando. Lo más triste es que el voto en blanco en las elecciones legislativas solamente beneficiará a los partidos tradicionales, a las maquinarias políticas y a los politiqueros, es decir, a aquellos que ya tienen el voto 'amarrado'. Inconscientemente el que vota en blanco le hace un daño terrible a Colombia y a su región, ya que permite la continuidad de esa gente incompetente o, peor aún, de aquellos que 'amarran' miles de votos a punta de hostigamientos en zonas abandonadas por el Estado.
Además, en muchas personas el voto en blanco representa dos cosas: la ignorancia que se convierte en pereza por no estudiar las propuestas de los candidatos y, porque el voto en blanco esta de ‘moda’, sin saber cuanto está perjudicando al país.
Para éstas elecciones legislativas existen 2.363 candidatos. Hay de todo tipo de candidato y para todos los gustos. Desde gente con ganas de trabajar y hacerle el bien a la patria, académicos y gente con buenas propuestas, hasta incapaces hijos y cónyuges de condenados por parapolítica.
Así cómo en la naturaleza, para tener belleza y armonía, existe el ‘cruel’ ciclo de la vida, que, para una nueva vida nacer y florecer otra tiene que morir; la sociedad y la política también debe ser ‘oxigenada’, se necesita gente joven con ideas nuevas, con propuestas claras y, ganas de trabajar. El gobierno no necesita 'vejestorios' que continúen ocupando una curul para rascarse la barriga, ni mafiosos que entren a buscar inmunidad reformando la constitución, ni tampoco delfines políticos, qué lo único que traen consigo es un apellido. La historia muestra que esa falta de oxigenación en el gobierno es una de las cosas más venenosas para la sociedad.
Le llegó la hora al Congreso de alojar personas con verraquera, con entusiasmo, con capacidad, con tenacidad y, principalmente, con transparencia. Gente con propuestas claras, que conoce los problemas del país y de su región, que entiende los problemas y las necesidades de los ciudadanos que representan, gente que no le teme a un debate, que no evade preguntas, que no tiene miedo de decir lo que piensa, ni de criticar o juzgar a aquellos que tanto daño le hacen a Colombia.
El país debería estar orgulloso de tener la posibilidad de ser representado por personas que cumplen con todos estos requisitos y seguramente muchos más. Para el Senado, la candidata Claudia López (#10 por el Partido Verde) ha demostrado a lo largo de la última década ser una persona con carácter firme; quien con bastante seriedad, valentía e intelecto le ha demostrado al país quienes han sido los inescrupulosos que tanto han jodido al país. Para la Cámara de Representantes por Bogotá, la candidata Angélica Lozano (#110 también por el Partido Verde), a quien conozco desde que tengo uso de razón, es una mujer extremamente inteligente y letrada, con una amplia experiencia, que, tanto desde la alcaldía de Chapinero como desde el Concejo de Bogotá demostró un temple invaluable y un activismo incesante por los ciudadanos que representó y continúa representando.
Sí usted quiere aportar su ‘grano de arena’ para tener una mejor Colombia, vote por ésta dupla o por alguien que cumpla por lo menos con los requisitos previamente mencionados. Las propuestas de Angélica y las de Claudia son claras y factibles. Son candidatas sin ‘padrinos políticos’ que llegan con las manos libres para trabajar por el país.
La analista política Claudia López lideró una tremenda investigación que destapó la 'olla podrida' de la parapolítica. Sus investigaciones fueron basadas en las votaciones legislativas de 2002, a las que denominó como ‘votaciones atípicas’. Las investigaciones mostraron que aproximadamente una tercera parte de los Alcaldes, Gobernadores y Congresistas de Colombia en la primera década del 2000 fueron promovidos por el narco paramilitarismo. Siendo que 8 de cada 10 de esos Congresistas hizo parte de la coalición del expresidente Uribe en sus dos mandatos. Éstos bandidos han perjudicado al país enormemente, y es increíble como los medios de comunicación no le dan la debida importancia y culpabilidad a estos malhechores. Vergonzosamente, algunos de estos inescrupulosos tienen el descaro de continuar candidatándose al Congreso o heredando su legado. Con Claudia López estoy seguro que tendremos fructíferos debates en el Senado a partir del 20 de Julio y seguramente le 'cantará la tabla' a más de uno.
Asimismo, la activista política Angélica Lozano tiene una envidiable hoja de vida. Fue una excelente alcaldesa de Chapinero y una memorable Concejal de Bogotá. Su trabajó se foco en el manejo transparente del erario, denunciando a concejales corruptos e irregularidades cometidas por otros entes de control político. Angélica lideró los exitosos movimientos “La séptima se respeta” y “La Ciclovía se respeta”, aparte de ser una activista por los derechos de las mujeres y la población LGBTI. En el comienzo de su carrera fue asesora del entonces Senador Antonio Navarro Wolff. Es una mujer con una amplia experiencia y un gran comprometimiento con la ciudad de Bogotá y sus habitantes. Indudablemente, Angélica realizará desde la Cámara de Representantes una importante labor de saneamiento político-social de Bogotá, como lo ha venido realizando en toda su carrera política.
Así como ésta dupla, López & Lozano, seguramente hay algunos otros candidatos que no nos defraudarán, e.g. Jorge Enrique Robledo. Las presentes y futuras generaciones Colombianas agradecerán qué tanto en ésta como en todas las elecciones los Colombianos voten a consciencia y no por lo que les venden los medios de comunicación (tales como RCN, Caracol, El Tiempo, entre otros vendidos). Colombianos, permítanse ser gobernados por personas tan competentes e integras como Claudia López y Angélica Lozano.
martes, 7 de enero de 2014
Pa que se acabe la vaina
Hace tres años mi amigo Juan Manuel Otalora me compartió el ensayo Preguntas para una nueva educación y de esta manera fui introducido a la maravillosa pluma del poeta, ensayista, columnista y novelista tolimense, William Ospina, cofundador de la revista Número. No mucho tiempo después me deparé con su fantástico texto que responde a la pregunta ¿Dónde está la franja amarilla? y luego con su ensayo más directo Lo que está en juego en Colombia.
Estas lecturas me condujeron a deleitarme con su extraordinaria trilogía sobre la conquista de América y el descubrimiento europeo del Amazonas. Su primera novela, Ursúa, es la poética narración de la trágica colonización española. Pensando que su segunda novela no podría ser mejor que la primera, El país de la canela me llevó virtualmente a descubrir las aguas del río Amazonas y dejó en mí una gran sensación por visitar éste cautivador lugar. Por último, La serpiente sin ojos expone la épica conquista del Amazonas por Pedro de Ursúa y los crímenes del sanguinario conquistador español, Lope de Aguirre.
En noviembre de 2013, William Ospina lanzó su nuevo libro, Pa que se acabe la vaina, título extraído del verso de uno de los vallenatos más simbólicos (resultado de una rivalidad entre dos grandes juglares), en el cual expone con indignación las posibles causas de los problemas actuales de Colombia y podría llegar a considerarse como una extensión de su ensayo ¿Dónde está la franja amarilla?, además de ser una clara respuesta al problema central colombiano que es preguntarse:
“Quién arrojó a los guerrilleros a la insurgencia,
a los delincuentes al delito,
a los pobres a la pobreza,
a los mafiosos al tráfico,
a los paramilitares al combate,
a los sicarios a su oficio mercenario,
si no una manera de gobernar al país que cierra
las puertas a todo lo que no pertenezca
al orden de los escogidos.”
Pa que se acabe la vaina hace un recorrido por la Colombia desde los tiempos de la "independencia" hasta nuestros días, mostrando que nuestros gobernantes definitivamente no aprendieron de los errores del pasado sino al contrario gobernaron a un 'pueblo invisible'. Colombia fue siempre imperceptible al mundo y sólo fue conocida a partir de 1.968 cuando fue publicada en Buenos Aires la famosa novela escrita en México (asilo cultural colombiano) por el maestro colombiano Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, la cual retrata con fino detalle las beldades del 'Macondo' colombiano y las penurias que viven los pueblos olvidados por el Estado.
La lista de razones para explicar cómo una población con una porción de tierra tan rica vive aún en una situación tan dramática e injusta es grande. Comenzando con la ‘maldición burrocrática del centralismo impuesta desde una capital autócrata y distante’. Ospina propone que lo único que nos unió fue un elemento venido de lejos: la lengua. Con la cual se mantuvo el discurso colonial, una interpretación católica del orden social y un discurso imitado de la Revolución Francesa.
La Revolución Liberal nunca fue llevada a cabo en Colombia. Su máximo defensor fue el más famoso presidente de Colombia, el progresista y reformador Alfonso López Pumarejo con su ‘Revolución en marcha’. Pero toda la inercia creada durante su gobierno fue trancada para siempre por el tío-abuelo del actual presidente, Eduardo Santos Montejo, en lo que se llamó la ‘Gran Pausa’. Y así, gobierno tras gobierno ésta revolución fue ignorada, mostrando como los partidos liberal y conservador se amalgamaron en la más paupérrima coalición para gobernar a un pueblo que se mataba por esa aristocracia repugnante.
La formación de una república nunca existió porque no hubo igualdad, estuvimos atascados en una Edad Media tardía, en la que los indios y los esclavos no fueron cobijados por el discurso republicano. Tristemente el ‘Libertador’ Simón Bolivar no logró liberarse de las potestades de la Iglesia Católica y permitió que la educación clerical imperará en la 'nueva república'. La educación se mostró siempre como el principal instrumento perpetrador de la desigualdad en Colombia.
Aparecería el más grande dirigente colombiano del siglo XX, un verdadero líder liberal, Jorge Eliecer Gaitán, quien con un grito encendido puso a vivir al país nuevamente, advirtiéndole sobre el abandono del poder y sobre el pacto de la oligarquía liberal-conservadora. Gaitán se convirtió en la voz del pueblo, despertó al país invisible y lo convocó a una transformación histórica y a una ‘restauración moral de la república’.
Pero siempre, seres como el inquisidor y fascista Laureano Gómez, líder del partido Conservador, fueron los que más daño le hicieron a Colombia en el siglo XX. Con un retórico discurso y una fuerte alianza de la aristocracia con la Iglesia Católica mataron a la vieja Colombia el 9 de abril de 1948, desencadenando una de las épocas más violentas del continente. Según el reciente informe del Centro de Memoria Histórica entre 1.948 y 1.953 murieron más de 300.000 personas en Colombia; la mayoría de ellos civiles, sin contar con el desastroso éxodo campesino para las ciudades. Fue una guerra de humildes: una disputa entre un ejército conservador contra las guerrillas liberales o la resistencia contra la Chulavita.
Ospina hace énfasis en como uno de los mayores males del país (y del mundo occidental), la Iglesia Católica, que aún sigue vigente y aliada a un gobierno conservador, persigue y sataniza todo pensamiento liberal y niega la investigación, el diálogo y la lógica. Su celo es un abrazo ‘demoníaco’ por aquellas extensas y valiosas propiedades ‘terrenales’, que en Colombia apenas fueron comparables con las del Ejército.
En un siglo, tal vez, la única interrupción del poder de la élite fue en 1.953 con el golpe del boyacense Gustavo Rojas Pinilla, quien le trajo al país modernidad; en 4 años emprendió importantes obras públicas, concedió la ciudadanía y el derecho al voto a las mujeres y logró la paz, dándole así una tregua a la Violencia. Pero no lo dejaron gobernar por mucho tiempo, y en 1.958 fue firmado el dañino pacto del Frente Nacional, el cual silenció toda expresión política por casi dos décadas. Donde todo reclamo popular se convirtió en ‘comunismo’, demostrando que la élite colombiana no odia las manifestaciones socialistas, ni la subversión, sino el liberalismo y por eso llegó a exterminar a su máximo ejemplar.
Pasado el gobierno de Rojas Pinilla, la guerra hizo una pausa, y el país se adentró en la ‘única década feliz’ del siglo XX. Fue la década del nadaísmo, movimiento liderado por los filósofos Gonzalo Arango, Estanislao Zuleta y Fernando González, quienes se atrevieron a destapar la ‘olla podrida’ de la opresión del gobierno y de la Iglesia Católica. Aunque durante esta década y cómo fruto del Frente Nacional comenzaron actos de delincuencia, de los cuales nacieron los ejércitos insurgentes, los mafiosos del narcotráfico y el retorno del paramilitarismo, que tanta violencia traerían para las próximas décadas.
Finalizando el Frente Nacional, le llegó el turno de gobernar a Alfonso López Michelsen, hijo del famoso ex-presidente, quien tenía todas las herramientas para cambiar el curso del país, pero no hizo nada. Al contrario, fue durante su gobierno que se instauró la corrupción en el poder.
De ahí en adelante los gobiernos salieron 'pacificando monstruos', y los pocos 'presidentes del pueblo' descubrían que realmente no tenían el poder, sino que otras fuerzas subterráneas comandaban al país, inclusive otros países lo hacían a través de las desfavorables y nefastas aperturas económicas y el pésimo proceso de internacionalización de la economía colombiana. Ospina afirma que el trabajo de los políticos ha sido el de imponer grandes soluciones para luego pasar el resto de su vida explicando porque no funcionaron y buscando los culpables por su aplicación defectuosa.
Nuestra generación está cansada de la guerra y las injusticias que se han creado en el país. Pa que realmente se acabe la vaina en Colombia necesitamos que todos los colombianos, incluyendo principalmente a sus líderes y gobernantes:
- Apreciemos y respetemos el territorio ‘que nos tocó’, sacando buen provecho de sus bellezas naturales y de los productos que ella provee;
- Implementemos un estado laico; no sólo en el discurso sino también en sus instituciones y en el ejercicio de la ley;
- Preservemos las políticas de Estado, para no estarlas cambiando a cada 4 años;
- Creemos espacios públicos para la gente: zonas verdes, parques y espacios abiertos;
- Desarrollemos sistemas de transporte público dignos: reactivemos vías férreas entre ciudades y dentro de la ciudad, adaptemos las calles para peatones, bicicletas y automóviles y extendamos las autopistas que comunican al país;
- Valoricemos nuestras artes: la literatura, la música y la pintura;
- Permitamos finalmente la llegada de la Revolución Liberal y sus reformas modernizadoras;
- Acabemos con la burocracia;
- Eliminemos y castiguemos la corrupción;
- Respetemos nuestras costumbres y tradiciones;
- Implementemos la verdadera democracia para abolir ésta de fachada;
- Entendamos los procesos de población (y despoblación) de nuestras regiones;
- Nos ‘destetemos’ de los Estados Unidos;
- Planteemos mercados internacionales (TLCs) más justos y acabemos con aquellos que nos oprimen;
- Hagamos patria para todos los habitantes del territorio nacional, incluyendo aquellos en la ‘mitad invisible’;
- Evitemos la acumulación de riqueza en pocas manos por medio de políticas tributarias más justas;
- Saquemos de la 'trinchera' del poder a la tiranía eclesiástica y militar;
- Disminuyamos los costos de las campañas electorales para permitir nuevas expresiones políticas;
- Eduquemos a los niños y a los jóvenes: que la enseñanza fundamental sea obligatoria y la educación superior sea gratuita y de calidad;
- Aumentemos el debate público y político;
- Prioricemos nuestra industria y nuestra agricultura;
- Impidamos el enriquecimiento ilícito, que a pesar de traer beneficio económico, tiene un daño social incalculable;
- Evitar la instalación de multinacionales que despojan locales a la fuerza y no le dejan nada al país;
- Perdonemos y aceptemos aquellos ‘rebeldes’ que acepten la bandera de la paz;
- Devolvamos las tierras al campesinado;
- Acabemos con los delfines políticos;
- Disminuyamos los salarios políticos, hasta alcanzar puntos en sintonía con la realidad del país.
Para que un día, ojala, podamos cantar TODOS juntos con entusiasmo y dignidad que la vaina acabó y qué libros como éste, sean tan solo libros de historia y no de realidad nacional para nuestros hijos.
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